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BARCELONA

Barcelona tiene un clima Mediterráneo con las características de un microclima urbano. Los inviernos son cortos, frescos y relativamente húmedos, la mayoría de los años no llega a congelarse. Los meses de enero y febrero las temperaturas medias rondan los 10 ° C. Los veranos son relativamente secos, largos y cálidos, pero en julio y en agosto las temperaturas máximas no suelen superar los 30 ° C. La pluviometría anual está cerca de los 600 litros.

 El contorno de la costa de Barcelona ha cambiado con el paso del tiempo hasta el punto que en la época prehistórica el mar llegaba donde hoy está la Plaza de Catalunya. Los terrenos sobre los que se asentó el barrio de la Barceloneta no existían un siglo y medio antes de la construcción del mismo. Estos terrenos son fruto de la formación de sedimentos de arena arrastrada por las corrientes marinas provenientes del norte y que fueron contenidas por el espigón del puerto construido en 1640. La existencia de la isla de Maians (donde actualmente está la estación de Francia) contribuyó a la fijación de la arena y la formación de la lengua de tierra base de la Barceloneta.

Desde los siglos VII a VI aC. está documentada la existencia de poblados iberos de las tribus layetanas. Parece que en esta época también hubo una colonia griega, Kallipolis, los cartagineses la ocuparon durante el siglo III aC. y en el 218 aC se establecieron los romanos. En sentido estricto, parece que la ciudad de Barcelona fue refundada por los romanos a finales del siglo I aC. sobre el mismo asentamiento ibérico anterior y la convirtieron en una fortificación militar, llamada Barcino, que estaba situada sobre el llamado Mons Taber, una pequeña elevación donde hoy se encuentra el barrio de la Catedral y la plaza de Sant Jaume. En el siglo II fue amurallada por orden de Claudio. Estas murallas fueron operativas durante unos mil años hasta su ampliación efectuada bajo la iniciativa de Jaime I.

Barcelona, a mediados del siglo XI, se convirtió en un importante centro comercial, donde confluía una buena parte de la producción agrícola de sus alrededores para ser comercializada. Al mismo tiempo, la ciudad era también un activo centro del comercio de la sal y de productos de la artesanía local como el cuero, las armas, los tejidos de lana, las piezas de coral, etc. Los avances en los sectores productivos, los intercambios con Toulouse, Limoges y París, y con las ferias de Saint-Denis y del norte de Italia, transformaron las costumbres de los diferentes estamentos sociales y los espacios de hábitat y trabajo.

La unión de los Reinos de Castilla y Aragón, oficializada con el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, generó tensiones entre castellanos y catalanes que llegaron a su momento más crítico con la estallido de la Guerra dels Segadors, entre 1640 y 1651, y posteriormente, con la Guerra de Successió (de 1706 a 1714), que comportó el asedio de la ciudad y, una vez capitulada, la abolición de las instituciones propias de Catalunya, la destrucción de buena parte del Barrio de la Ribera y la construcción de la Ciutadella.

A finales del siglo XVIII Barcelona inició una recuperación económica que favoreció la progresiva industrialización en el siglo siguiente. En 1888 Barcelona organizó su primera Exposición Universal, gracias a la cual urbanizó una gran extensión de terreno que comprendía desde el Parque de la Ciutadella hasta la Barceloneta, mejorando las infraestructuras en toda la ciudad. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con el derribo de las murallas, se procedió a la incorporación de las otras poblaciones del llano de Barcelona.

 En el nivel social, a finales del sigle XIX, los barceloneses vivieron, en primera persona, la proliferación de nuevas formas de vida, ocio y relaciones sociales que tenían en el deporte y la práctica de la actividad física su máxima expresión. En los últimos años del siglo, la ciudad vio nacer una gran cantidad de clubes de natación, tenis o fútbol que tendrían una gran importancia, en el siglo XX, en la vida social de los barceloneses y en la proyección exterior de la ciudad. Equipos como el FC Barcelona fundado en 1889, el Real Club de Tenis Barcelona o el Club Natació Barcelona consiguieron una gran popularidad en la ciudad y convirtieron a Barcelona en la gran capital del deporte de principios del siglo XX.

En 1929 se volvió a organizar una Exposición Universal, gracias a la cual se urbanizó toda la zona de Plaza de España y se construyeron los pabellones donde ahora está la Feria de Barcelona. La exposición de 1929 también fue el pretexto para la construcción del metro, inaugurado inicialmente en 1924, y ampliado en 1926 con el servicio del "Metro Transversal" entre las estaciones de la Bordeta y Catalunya (actual L1), que unía el centro de la ciudad con el recinto de la exposición (en la Plaza de España) y Montjuïc.

En el verano de 1936 Barcelona estaba preparada para celebrar la Olimpiada Popular, por lo cual se había construido el Estadio Olímpico y efectuado las remodelaciones en la montaña de Montjuïc, pero el estallido de la Guerra Civil en el mes de julio provocó que no se pudiera celebrar. Durante la guerra, Barcelona fue bombardeada en diversas ocasiones por las tropas franquistas. El apoyo de la ciudad a las fuerzas republicanas le fue pernicioso, no sólo durante los tres años de la guerra, sino durante los treinta y seis años siguientes de dictadura franquista, que a finales de enero de 1939 ocuparon la ciudad en la fase final de la guerra.

Recuperada la democracia con la muerte de Franco, Barcelona emprendió un nuevo desarrollo cultural y urbanístico con un creciente protagonismo de la sociedad civil, que la han dotado de grandes infraestructuras, consolidando una metrópoli cosmopolita y moderna, muy atractiva para el turismo. En esta última etapa el esfuerzo colectivo, iniciado un siglo antes, culminó con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992.

La montaña de Montjuïc, casi toda ella convertida en parque urbano, se levanta sobre el puerto y está presidida por la fortaleza del Castillo de Montjuïc, contiene varios jardines temáticos, instalaciones deportivas como l'Estadi Olímpic, el Palau Sant Jordi y les Piscines Bernat Picornell. También cuenta con importantes equipamientos culturales: Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), Fundació Joan Miró, CaixaForum y la Ciutat del Teatre.

El parque de la Ciutadella ocupa el espacio donde en 1888 se celebró la Exposición Universal. El parque se construyó sobre los terrenos de la antigua fortaleza de la Ciutadella, construida por Felipe V en 1716, de donde le viene el nombre. De esta quedan los edificios de la Capilla castrense, el Palacio del Gobernador (actual Instituto) y el Polvorín (Parlamento de Cataluña). La Ciutadella fue derribada a partir del 1868. De la Exposición Universal se conservan L'Arc de Triomf (antigua entrada al recinto ferial) y el actual Museo de Zoología, donde estaba el café-restaurante. El Parque Güell fue un encargo del Conde Güell a Antoni Gaudí, fue pensado para que fuera una especie de barrio de lujo para las familias acomodadas de la ciudad, pero sólo se vendió un terreno. En este parque, declarado Patrimonio de la Humanidad, la naturaleza y la arquitectura se confunden y se complementan.

Actualmente en Barcelona hay 7 playas, las más conocidas son la de San Sebastià y la de la Barceloneta. La recuperación del frente marítimo barcelonés comenzó cuando se organizaron los Juegos Olímpicos de 1992.

 Barcelona posee un gran número de museos, que abarcan diferentes áreas y épocas. El Museo Nacional d´Art de Catalunya posee una conocida colección de arte románico, mientras que el Museo d´Art Contemporani de Barcelona se centra en el arte posterior al 1945..

La Fundació Joan Miró, el Museu Picasso y la Fundació Antoni Tàpies tienen importantes colecciones de estos artistas de renombre universal. Varios museos cubren los campos de la historia y la arqueología, como el Museu Etnològic, el Museu d’Història de Catalunya, el Museu d’Arqueologia de Catalunya, el Museu Marítim y el Museu Egipci, éste último es de propiedad privada. El Cosmocaixa, un museo de la ciencia de la Fundación la Caixa, recibió el premio al Museo Europeo del Año en 2006.

La ciudad tiene una larga tradición como sede de instituciones dedicadas a las artes escénicas, como son el Gran Teatre del Liceu o el Palau de la Mùsica, dos instituciones de carácter asociativo que surgieron de la iniciativa ciudadana. Más recientemente las instituciones también han promovido grandes centros de creación artística como son el Mercat de les Flors, así como el Teatre Nacional de Catalunya o l‘Auditori. También cabe destacar otros movimientos relacionados con las artes que han arraigado con fuerza en la ciudad y que se han convertido en referentes internacionales como el festival Sónar. En el campo cinematográfico la ciudad acoge la Filmoteca de Catalunya, donde se realizan ciclos de proyecciones de películas clásicas, experimentales,o novedades que no encuentran lugar en las carteleras comerciales.